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ISRAEL: LA RADIO DE LA RESISTENCIA

ISRAEL: LA RADIO DE LA RESISTENCIA

 
ISRAEL: LA RADIO DE LA RESISTENCIA
            Los servicios postales israelíes honran, una vez más, a la radio. Ahora, concretamente, la radio de la resistencia, la radio combatiente y el rol que jugó en la creación del Estado de Israel en aquella década crucial de 1939-1948.
            Es cierto que, de manera indirecta, la radio clandestina israelí ya había estado presente en los sellos de Israel; aunque sólo el especialista lograba descubrir esos lazos que están ocultos en las páginas de la historia.
            Los primeros sellos que podríamos entroncar con esta historia de radiodifusión clandestina serían los emitidos el 1 de enero de 1957 cuando el servicio postal ponía a la venta tres efectos honrando a la Haganah , posiblemente la organización que más luchó en su momento, por tener un estado propio y que, a juzgar por la historia subsiguiente, logró salvar más vidas de aquellos infaustos años en que la “dama” se enseñoreaba con el drama de diferentes colectivos en prácticamente todo el continente europeo.
            Aquellos sellos no aludían a la radio, pero la organización que luchaba clandestinamente, incluso en el espectro de las ondas, sí que se conocía y todos [al menos en Israel] sabían de su lucha: en ella tenía el pueblo judío el faro que le guiaba con aquellas esporádicas emisiones radiales.
            El 4 de marzo de 1986 volveríamos a encontrarnos el primer sello genuinamente radial del correo de este país: el dedicado a KOL ISRAEL que sería en donde confluirían todas las organizaciones que hoy vienen a este artículo dedicado a la radio de la resistencia y fue el organismo que se instituyó tras acceder el país a la Independencia [recordemos que ese mismo día los estados árabes invadían el territorio y se declaraba la primera guerra árabe israelí].
            La tercera oportunidad, aunque indirectamente, la referencia sería para el Irgun Izvai Leumi-Etzel que aparecería recogido en las bandeletas de la emisión aparecida en 1991. Posiblemente haya más cositas en la filatelia israelí, lamentablemente no domino el hebreo y no siempre es fácil acceder a los materiales filatélicos que se producen allí. Pero, matasellos, entero postales, sobres de todo tipo, deben existir y el campo podría agrandarse. Queda, pues, ese terreno para el especialista o el cambista que tenga intercambios con Israel. Lamentablemente mi enlace, es la vida, ya murió y me quedé sin esos intercambios que, de tanto en tanto, aumentaban mi modesta colección y, sobre todo, mis conocimientos.
            Ahora inicia su validez postal un sello de 9 Shekeles y honra a la RADIO DE LA RESISTENCIA ahora con letras grandes: el 11 de febrero de 2014 es la fecha elegida aunque no coincida precisamente en ninguna de las referencias de la historia radial de aquella década, o al menos, yo no la encontré. ¿Veremos algún día ese mismo reconocimiento en los signos postales españoles aludiendo a las emisoras clandestinas que fueron importantes en su tiempo para nosotros o como tantas veces seguiremos mirando hacia el otro lado de la historia?
            En Israel la radio de la resistencia inició su andadura justo en la misma época en que en España finalizábamos la Incivil que tanto dolor trajo a todos. En Oriente Medio, sin grandes ecos se vive otro drama, que será total, apenas un lustro después cuando el holocausto ya no es algo desconocido; pero las potencias del momento trataban de sacudirse “las responsabilidades” y ahí es donde se entronca la historia de la radio combatiente, la historia de la radio clandestina que se verá perseguida, pero no callada.
            Se trata de un tipo de radio que no siempre se ha conocido, mucho menos aún si lo que se utilizaba era la onda corta que es el caso que nos ocupa y, curiosamente ahora, en pleno siglo XXI, es esa ONDA CORTA con mayúsculas la que está siendo acorralada, por no decir desmantelada. Recordemos un reciente decreto de Putin dando carpetazo a LA VOZ DE RUSIA: millones de personas han quedado huérfanas y ya no tendrán voz tras esa decisión.
Hoy la poca radio en onda corta con cara y ojos se parece en la mayor parte del contenido, pero sobre todo en los boletines de noticias que eran la principal fuente para analizar la parte en que cada organización radial se colocaba [en este caso los gobiernos, puesto que las emisoras internacionales eran, son, en su mayor parte de titularidad estatal aunque a veces se quieran hacer pasar por entidades independientes]. Al parecer la onda corta molesta porque no se puede controlar, no se puede “amordazar” por las pseudos-democracias que invaden el orbe y que han llevado a las economías occidentales a la bancarrota y donde los “corralitos” nos acechan a cada paso. Mientras, los altos directivos, cada día tienen más altas sus retribuciones y el resto de la sociedad se hunde sin posibilidad de remisión y, ya, sin defensa. Todavía recuerdo aquellos históricos años en los que incluso había cambios de gobierno provocados por los acerados análisis de la BBC o Radio París. Hoy, ni eso.
            Palestina era entonces un hervidero, las autoridades británicas prácticamente se hallan desbordadas. El mandato para administrar el territorio, tras el desmoronamiento del Imperio Otomano, tampoco es un trabajo fácil sino una de esas “patatas calientes” que lea caen a los militares británicos en la entonces Palestina y que tratarían de hacer lo imposible para que la violencia no se desate, pero es algo habitual y prácticamente no ha cambiado mucho la situación en la zona a pesar de casi un siglo de escaramuzas.
            En ese ambiente se va gestando el levantamiento judío contra los británicos. Entonces los tres movimientos clandestinos que protagonizarán la más dura resistencia ante el poder colonial establecido: Haganah, Etzel y Lehi se lanzan a la radio con sus respectivas estaciones de onda corta que cuestiona el servicio oficial de Kol Jerusalén, la emisora bajo Mandato Británico que no sirve a sus intereses, sino que trata de mantener el “status quo” oficial. Las tres organizaciones, con sus emisiones, tratan de romper el circulo vicioso de la información “políticamente correcta” y sus mensajes, día tras día, noche tras noche, van forjando ese sentimiento de unidad que acabará siendo vital para la posterior supervivencia del Estado de Israel.
            La emisora Kol Jerusalén inició su andadura en 1936 y empleaba los tres idiomas: árabe, hebreo e inglés. Las transmisiones en las tres lenguas debían de superar el control estricto de la censura militar y estaba terminantemente prohibido el uso de mensajes o arengas políticas en sus ondas, sobre todo en lengua hebrea. Ese hecho fue el que hizo que las organizaciones clandestinas judías pensaran en utilizar la radio como arma de lucha. La primera emisión surcó el éter en 1939. El objetivo estaba claro: romper el monopolio radial británico y hacer saltar la censura en las ondas por parte del alto mando en Palestina.
Las tres organizaciones y sus emisoras lanzaban al éter materiales libres de censura y su propaganda con el ideario respectivo. Las ondas trataban de llevar el aliento a todos los hogares judíos y preparaba el terreno para los que ya estaban siendo perseguidos en varios países de Europa, aunque el máximo horror todavía estaba por llegar. [Un horror que arranca en el XIX cuando se realizan los primeros progromos en algunos países de Europa Oriental; aunque si nos atenemos a la historia, digamos que esa es una constante histórica para el pueblo de Israel, recrudecida, tras la expulsión decretada por los Reyes Católicos de los territorios de la Corona de Castilla].
            Repetimos, las primeras transmisiones arrancan con las emisiones de La Voz del Combatiente Sionista (Etzel Kol Zion Halochement, 1939) que estuvo activa hasta poco antes de la declaración del Estado de Israel. En marzo de 1944 los servicios secretos británicos lograron desmantelarla, aunque no la hicieron desaparecer. Sus organizadores volverían al éter en junio de 1946, lo que demuestra la dificultad de “los manitas” para conseguir los recambios y piezas suficientes para construir los transmisores. Su contenido programático coincidía con las proclamas del Etzel. Sus llamadas o soflamas a través del éter sólo tenían un objetivo: la expulsión de los británicos y el establecimiento del Estado Judío. Poco después de la declaración de Independencia la emisora cambiaba su nombre por el de Kol Hacherut ( La Voz de la Libertad ).
            La segunda emisora en la historia clandestina de la radiodifusión israelí sería la operada por la Haganah como Kol Yisrael (Voz de Israel) que surcó el éter en el invierno de 1940. Sólo tres meses después de que los frentes se deteriorasen y los aires de guerra total en Europa ya presagiaban lo peor. Fueron interrumpidas durante algunos años, pero en el otoño de 1945 se recuperan y el Movimiento de Resistencia Judío adquiere aún más fuerza ante los terribles acontecimientos que protagonizan las tropas hitlerianas y su “solución final”. La emisora inicial de la Haganah es reforzada con una serie de estaciones que transmiten simultáneamente desde diferentes ubicaciones, una estrategia que facilita su funcionamiento y elimina la facilidad de localización de la señal emisora. Esas voces fueron no sólo Kol Yisrael, sino Telem Shamin Boaz, Kol Hagalil, Kol Hamagen Ha’ivri (Jerusalén) y Kol Hahaganah (Haifa). Recordemos, de paso, que el Día de la Independencia la radio nacional israelí adopta el nombre de Kol Israel que prácticamente ha sobrevivido hasta hoy a pesar de dejar las ondas cortas y casi olvidar la radio en onda media.
            Lehi-Kol Hamachteret Ha’ivrit (Voz de la Resistencia   Judía ), sería la tercera estación clandestina en la historia radial israelí si juzgamos los documentos que han llegado hasta nuestros días. Inició su andadura en 1942 como Kol Zion Halochemet que poco después se transformaría en Kol Hamachteret Ha’ivrit para volverlo a cambiar el último año de lucha contra las autoridades del Mandato Británico cuando es rebautizada como Kol Lochamei Herat Yisrael (Voz del Combatiente por la Libertad de Israel) que, como ya sucedió con las otras organizaciones, sería descubierta por los ingleses en 1946 y arrestadas las personas que la operaban, entre ellas Geula Cohen ¿familia de los Cohen ceutíes?, y Natan Merfish. La primera lograría evadirse de la prisión y, prácticamente, de forma inmediata volvía a la clandestinidad de las ondas radiales combatientes y llegó a convertirse en una prominente mujer de la vida política israelí.
            Como ya escribí hace un par de década, cuando presenté este tipo de radio en las instalaciones del CIEJ de Barcelona [ese opúsculo fue colgado hace años en la red y es de acceso público: LAS RADIOS CLANDESTINAS]. Estas emisoras han venido siendo operadas en el más estricto de los secretos y muy pocos los personajes que, habiendo trabajado en ellas, han sido descubiertos o documentados precisamente para evitar posibles represalias. Es más, todavía recuerdo la reunión del EDXC en Madrid [tiempos de mandato como director general de RTVE del socialista José María Calviño] en donde se reunieron varios de los participantes que en aquellos momentos protagonizaban emisiones más o menos clandestinas, pero de aquella reunión prácticamente nada trascendió: como si no se hubieran encontrado, como si esa radio fuera un fantasma y es que, lamentablemente, la radio combativa suele ser excesivamente comprometida en su lucha y muchos sus potenciales enemigos, a veces, ¡qué curioso!, los mismos que se jactan de utilizar las palabras libertad y democracia suelen ser sus verdugos. Como muestra de esa afirmación basta hurgar en cómo, cuándo y quién estaba detrás del atentado hacia el líder del MPAIAC que, a mediados de los setenta, estaba refugiado en Argel y cada noche saltaba a las ondas con sus programas radiales de La Voz de Canarias Libre. Es un personaje que quedó en silla de ruedas y hace unos años leía su esquela en La Vanguardia si la memoria no me falla.
            En el caso de la radio clandestina Israelí, una de esas voces que está sobradamente documentada, es la de la entonces jovencita Cohen y, a juzgar por los testimonios, una de las más bellas voces de aquella etapa radiofónica. Se convertiría, tras la independencia, en una de las mujeres más combativas en la escena política israelí. Recordemos que en la época en la que ella estaba en la radio clandestina, todas las operaciones radiales eran conducidas bajo el más estricto de los secretos para evitar, en lo posible, los riesgos a sus operadores que, como hemos visto, también eran capturados gracias a los servicios de radiogoniometría del momento. De ahí que, a veces, se utilizaran las emisiones por cortos períodos de tiempo y los transmisores fueran fácilmente trasladados a lugares seguros o bien se alternaban las emisiones desde diferentes puntos para evitar la radiolocalización y, de paso, evitar su descubrimiento que, evidentemente, provocaba pérdidas materiales y de prestigio para la organización ante la audiencia. La periodicidad era una forma de fidelizar al radioescucha que, como era mi caso en años posteriores, dejaba una imperceptible marca en el receptor -entonces nada de lo que conocemos hoy, todo un cristal y nada de digital- para volver a la escucha en días posteriores.
            Este tipo de radio, en lo que hoy es Israel (entonces Palestina bajo mandato británico por parte de la Sociedad de Naciones), generalmente las transmisiones eran de entre 5 y 10 minutos. En 1948, clarificado el futuro de Israel, las tres organizaciones que utilizaban la radio como arma de resistencia [por supuesto no era la única forma] abandonaban sus emisoras y el éter enmudeció. Algunos de sus operadores se integraron en  los servicios de radiodifusión del nuevo estado que comenzarían a transmitir bajo la denominación de KOL ISRAEL – LA VOZ DE ISRAEL desde Jerusalén, organización que también abandonó, lamentablemente, la Onda Corta y nos privó, entre otros, de los tesoros de sus transmisiones en judeo-español, que conservaban los descendientes de los que fueron expulsados por los Reyes Católicos y con cuyo artífice me encontré en uno de mis viajes en el aeropuerto Ben Gurión.
La Onda Corta, a veces, nos ofrece la posibilidad de escuchar las emisiones del Tsahal [Ejército Israelí] que dispone de su propio servicio de radiodifusión. Aquella decisión de desmantelar los servicios sería lamentada posteriormente, pero nunca más se volvió a usar la OC. Efectivamente , en una de las “alarmas” habituales en la región, Kol Israel quedó colapsada y enmudeció: la radio digitalizada quedó en entredicho y el espectro mudo. El pueblo israelí sin saber qué hacer gracias a “los hombres de negro” que creían que las nuevas tecnologías lo eran todo y, en caso de emergencia, como ya se ha demostrado en varias catástrofes, es algo inútil. Sólo la radio tradicional, analógica, logra continuar en el aire y tras superar los embates [recordemos el terremoto de Chile, el Tsunami de Indonesia o el de Fukushima en Japón] continuar siendo operativa con equipos relativamente escasos y de bajo coste lo que, a la larga, nos indica que no es tan cara ni tiene por qué desmantelarse. Pero nosotros imaginamos que hay otros oscuros intereses en ese cierre lento, pero asfixiante, de las emisoras públicas de radio. ¿Por qué no eliminan el 50% de los parlamentarios o se congelan sus gastos exactamente en la misma proporción de la gente que decide no ir a votar porque está cansada de que la engañen?
El sello israelí nos ofrece una foto de un locutor con su texto ante el micrófono, un papel, en forma de hoja de libro, se levanta sobre esa foto y recala en el título de la emisión  postal y los años en los que en Israel estuvo activa. En la bandeleta inferior aparecen los logotipos de las tres organizaciones clandestinas primero, luego con responsabilidades en los gobiernos del país tras alcanzar la Independencia. La foto procede del Archivo del Instituto Jabotinsky y en la red podemos ver a la joven Cohen ante los micrófonos, suponemos, de Lehi. El sello, matasellos y sobre de primer día fue obra de Osnat Eshel, se imprimieron  en hojas de 15+5 bandeletas inferiores, offset por la francesa Cartor. Lleva un microtexto integrado como marca de seguridad; el matasellos se aplicó el primer día en Tel Aviv y nos muestra un micrófono de la época dorada de la radio y que identifico con el empleado por Kol Israel.
 
ISRAEL PHILATELIC SERVICE
12 SDEROT YERUSHALAYIN
TEL-AVIV-YAFO 6108101 (ISRAEL)
 
JUAN FRANCO CRESPO
 
 

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